ÁFRICA/CAMERÚN - El obispo de Buea: “La gente vive con miedo, la Iglesia infunde esperanza”
Buea – “El mayor desafío al que se enfrenta la Iglesia en nuestras tierras es llevar a cabo la vida pastoral entre un pueblo que vive con miedo. La vida de nuestro pueblo no tiene visos de normalidad, muchas familias se ven obligadas a huir por miedo a perder la vida. Pero en toda la zona nuestros sacerdotes han permanecido cerca de la gente: nunca hemos cerrado ninguna iglesia, intentamos dar confianza permaneciendo fieles a Dios y a la Iglesia, sin abandonar a nadie. Sobre todo, nos referimos a Dios como nuestra esperanza. Como obispo, todos los años realizo visitas pastorales en todas las comunidades de mi diócesis, incluso en las que es más peligroso ir”. Así lo comenta con la Agencia Fides Mons. Michael Miabesue Bibi, obispo de Buea, la segunda ciudad más grande y la segunda más poblada de las regiones anglófonas de Camerún. La ciudad es sin duda más habitable y menos peligrosa que Bamenda, la capital regional, pero en sus zonas periféricas, a medida que uno se aleja del centro, así como en las zonas forestales, la situación sigue siendo muy tensa y se caracteriza por los enfrentamientos entre el ejército y los grupos armados independentistas
“La gente de Buea antes tenía más miedo a los militares y a sus incursiones en los pueblos; ahora temen más a los Amba Boys , y cuando me encuentro con los fieles de las zonas más remotas de la diócesis, me dicen: es mejor para nosotros que manden al ejército porque los Amba Boys son más peligrosos”, señala el obispo. “Antes -continúa- había más solidaridad con los separatistas y el gobierno acusaba a todos de colaborar con ellos. Pero últimamente los Amba Boys están cometiendo actos atroces y la población tiene miedo. En una aldea que visitaré en breve, muchos civiles fueron golpeados y amenazados sólo porque se habían quejado de la situación en la que vivían. En muchas zonas del interior, los Amba Boys han obligado a cerrar las escuelas porque son gestionadas por el gobierno, en algunos casos no permiten el paso de la ayuda humanitaria y dejan a la población en total aislamiento”.
En la zona, la vida está marcada por los desplazamientos y las penurias: “En Limbe - informa monseñor Miabesue Bibi - una ciudad muy cercana a Buea con salida al mar en la bahía de Amba, que forma parte de la diócesis de Buea, llegan muchos desplazados internos de Mamfe, Bamenda, Kumbo y tratamos de ayudar a todos. Mi diócesis está mucho más poblada últimamente porque es más tranquila, pero en la periferia puede pasar de todo: sigue habiendo frecuentes tiroteos que aterrorizan a la población inocente, obligándola a huir. Por desgracia, aquí en la ciudad tampoco estamos del todo tranquilos y a veces se oyen explosiones y disparos. Llevamos demasiado tiempo en esta situación, pero debemos tener esperanza porque sabemos que Dios no nos abandona. Las oraciones y esperanzas mías y de todo el pueblo de Dios sólo tienen un objetivo: que se llegue pronto a un acuerdo y se dé una oportunidad a la paz. Demasiado sufrimiento nos ha atenazado durante demasiado tiempo: la vida normal debe volver, los hospitales y las escuelas no pueden cerrarse ni destruirse. En algunas zonas, como Muyuka, la mayoría de las escuelas están cerradas. No podemos seguir permitiendo que la gente viva así”.
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